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Full text of "La alegre doña Juanita : opereta en un acto, dividido en tres cuadros, en prosa : basada en la opereta austriaca Donna Juanita"

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2  i)  3  PflUEli  FEHílflRDEZ  PñliOfJEHO 


.// 


LA  ALEGRE 


POJSIA  JUANITA 


Opereta  en  un  acto,  dividido 
en  tres  cuadros,  en  prosa,  ba- 
SADA EN  LA  Opereta  austríaca 
DONNA  JUANITA. 


MUSJCA  DE 


FBANZ  VON  SUPFK 


ADAPTADA  POR  EL 


Maestro  LLEO 


Copyright,  by  Fernández  Palomero,  1910 

MADRID 
SOeiEDHD  DE  AUTORES  ESPAÑOLES 

Núñez  de  Balboa,  12 


II 


11       CUrU^/f/, 


U  ALEGRE  DOÑA  JUANITA 


Esta  obra  es  propiedad  de  su  autor,  y  nadie  po- 
drá, sin  su  permiso,  reimprimirla  ni  representarla  en 
España  ni  en  los  países  con  loa  cuales  se  hayan  cele- 
brado, ó  se  celebren  en  adelante,  tratados  internacio- 
nales de  propiedad  literaria. 

El  autor  se  reserva  el  derecho  de  traducción. 

Los  comisionados  y  representantes  de  la  Sociedad  de 
Autores  Españoles  son  los  encargados  exclusivamente 
de  conceder  ó  negar  el  permiso  de  representación  y 
del  cobro  de  los  derechos  de  propiedad, 

Droits  de  représentation,  de  traduction  et  de  repro- 
duction  reserves  ponr  tous  les  pays,  y  compris  la  Sui- 
do, la  Norvege  et  la  Hollando. 


Queda  hecho  el  depósito  que  marca  la  ley. 


U  ALEGRE  DOÑA  JUANITA 

OPERETPA 

EK  ÜN  ACTO,  DIVIDIDO  EN  TRES  CUADROS,   EN  PROSA 

basada  en  la  opereta  aatriaca  Doiiiia  Juanita 


LIBRO   DE 


MANUEL  FERNANDEZ  PALOMERO 

música  de  FRANZ  VON  SUPPÉ 


ADAPTADA  POR  EL 


1IAG8TRO   liliEO 


Estrenada  en  el  TEA.TRO   ESLAVA  de  Madrid,  el  26  de 
Marzo  de  1910 


^- 


MADRID 

B.  TBLABOO,  IMPBB80E,   MABQUltS   DB  SAVTA   AMA,  11 
Teléfono  número  551 

IQIO 


^  V^pe  Sicilia 


Íe>Luai  ai^a^ó  Te  dedica  iu   metói  auitao 


G/i/íano/e. 


REPARTO 


PERSONAJES  ACTORES 

ALBERTO  DE  SANDOVAL 

(Doña  Juanita) Julia  Fons. 

TERESA Juanita  Manso. 

CARLOTA Carmen  Andrés. 

MANRIQÜ  E Soledad  Al varez. 

SIR  JAMES. Ramón  Peña. 

EMETERIO Antonio  González  Huertas. 

FRANCISQÜITO Antonio  González  Morales. 

FERNANDO  DE  SANDOVAL.  Luis  Llaneza. 

ROQUE José  Mariner. 

CLETO Ángel  de  León. 

EL  GENERAL  REVOIL Manuel  Rodríguez. 

UN  OFICIAL  INGLÉS Ricardo  Iturbi. 

UN  CRIADO Francisco  Estrella. 

Damas,  caballeros,  estudiantes,  peregrinos,  soldados  españole» 
é  ingleses,  criarlos  y  coro  general  de  gente  del  pueblo 


La  acoión  en  una  ciudad  de  Menorca  durante  la  guerra  de  1781 


Derecha  é  izquierda,  las  del  actor 


g':ail»)iSI;®Jig)ig)lgil¿!)ig^^ 


ACTO  ÚNICO 


CUADRO  PRIMERO 


Una  plaza  á  todo  foro.  Primer  término  izquierda  casa  baja  con  puerta 
y  ventana  practicables.  Sobre  la  puerta,  y  pendiente  de  un  palo  en 
forma  de  bandera,  un  cartelón  visiblemente  legible  desde  el  públi- 
co y  escrito  en  esta  forma: 


FRANCISQUITO  PENDO- 
LISTA  Y   MEMO- 
RIALISTA ACRE- 
DITADO 


A  la  derecha  casa  con  nortón  practicable  sobre  el  que  hay  una 
muestra  en  que  se  lee  escrito:  «Posada».  Delante  del  portan  ura 
mesa  tosca  de  madera,  jarros  y  vasos  sobre  ella,  y  á  su  alrededor 
varias  banquetas  ó  taburetes.  Es  de  día. 


ESCENA   PRIMERA 

ROQUE,    CLETO,   CORO   GENERAL  de  gente  del  pueblo  y  después 
UXA  PATRULLA   DE   SOLDADOS  ingleses  cou  armas 

Al  levantarse    el   telón    aparecen   el  Coro  general  distribuido  por  la 
escena,    unos    bebiendo,    otros    paseando   y  otros   viendo  bailar  una 


^^^  0£?0 


pareja  en  el  centro  de  la  escena.  Roque  y  Cleto  contemplan  el  cuadro 
algo  separados  del  Coro 

Música 

Roque  i  Baila. 

Cleto  ^  Baila. 

Coro  )  Sin  descansar. 

Viva  el  placer. 
Anda. 
Anda. 
Muy  bien. 
Anda. 
Sigue. 
Baila. 
Viva  el  placer  que  da  el  amor, 
no  hay  nada  en  este  mundo 
como  la  mujer  y  el  amor; 
lo  más  seductor. 


Mas  no  hay  que  olvidar 
que  es  nuestro  deber 
la  patria  salvar 
ó  aquí  perecer. 
Y  al  vil  invasor 
con  fe  y  con  valor 
se  le  ha  de  domar 
para  vencer. 
Dejad  el  placer, 
dejad  el  amor, 
corred  á  triunfar, 
valor  y  á  luchar 
con  ciego  furor 
contra  el  invasor 
usurpador. 


EoQUE  ¡Alerta!... 

¡Escuchad!  .. 
juran  prudencia!... 
¡Silencio!... 
¡Callad!... 
¡Una  patrulla  veo  venir! 


-  9  — 


Roque 
Cleto 
Coro 


Roque 


(SeñAlando  derecha.  Todos  miran.) 

¡Miradla,  ya  está  aquí! 

¡Silencio! 

¡Callarse! 
¡Dejémosles  alejarse! 

¡Silenciol 

¡Chitón! 
¡No  llaméis  su  atención! 
¡Dejémosles  marchar, 
no  es  hora  aun  de  luchar! 

¡Callad! 

¡Chitón! 

¡Callad! 

(Aparte.)       ¡Un!  ¡Dos! 

¡Jesús,  qué  tiesos  van! 

(De  derecha  á  izquierda  cruza  la   escena   uua    patrulla 
inglesa  maudada  por  un  oficial.  Todos  con   armas.) 

¡Un!  ¡Dos! 

¡Ya  os  lo  dirán! 

(a  los  soldados.) 

¡Dios  salve  á  la  Inglaterra, 
gran  reina  de  la  tierra, 
tenga  salud  su  grey 
y  protección  su  rey. 

(cuando  ha  pasado  la  patrulla.) 

Mal  haya  el  opresor, 
maldito  el  vil  ingle?. 
Dios  haga  que  el  demonio 
lleve  á  vuestro  rey. 
Dios  permita  que  el  diablo, 
con  su  furia  y  poder, 
al  infierno  os  conduzca 
con  vuestro  rey. 


Todos 


Prudencia, 

cautela, 
tened  resignación. 
Sufrid  con  paciencia 
que  puede  que  así 
triunfemos  mejor. 
Tranquilos  estemos, 
el  triunfo  tendremos 
valor. 


—  10 


ESCENA  II 


DICHOS  y  TERESA,  que  sale  de  la  posada 

Ter.  Vuestra  justa  indignación 

me  enardece  el  corazón. 
Todos  ¡Teresal  ¡Teresa! 

(Rodeándola  ) 

¡Da  tu  opinión! 

(Todos    cogen  los  vasos.  Roque  y  Cleto  con  los  jarros 
van  escanciando  vino.) 


Ter.  (Brindando.) 

Ya  puede  el  pueblo  luchar, 
porque  al  gritar  ¡Guerra! 
ni  ante  el  rugir  del  cañón 
su  corazón  tieml)la. 
Y  atacando  con  furioso  valor 
al  opresor,  llega 
hasta  vencer  ó  morir 
por  la  hermosa  libertad 
que  la  gloria  da. 


Todos  Ya  puede  el  pueblo  luchar, 

etc.,  etc. 


Ter. 


Todos 
Ter. 


¡Brindad! 
El  vino  da  siempre  calor, 
y  la  sangre  al  arder 
da  al  que  lucha  valor. 
¡Brindad! 
Jurad 
luchar  y  vencer  ó  morir, 
y  el  dominio  opresor 
con  tesón  sacudir. 
Mueran,  mueran 
los  tiranos, 
ambiciosos 
y  villanos. 


—  11  — 

Mueran,  mueran 
los  traidores 
y  cobardes 
invasores. 


Todos  Ya  puede  el  pueblo  luchar, 

etc.,  etc. 
Ter.  Bebed,  brindad 

por  la  espeíanza 
de  ver  libre  nuestra  ciudad; 
cantad,  reid, 
reid,  cantad, 
bebed  por  nuestra  libertad. 
Todos  Y  que  el  vino  nos  dé 

fuerzas  para  triunfar. 

(ai  terminar  el  número,  mucho  entusiasmo.) 

Hablado 

Cleto  ¡Mueran  los  ingleses! 

Todos  ¡Mueran! 


ESCENA  III 

DICHOS  y  FERNANDO,  por  el  tercero  izquierda 

Fer.  (ai  entrar.)  ¡Chisst!   ¡Pacicncia,  amigos!   ¡Ya 

morirán  todos! 

Ter.  (Acudiendo  á  él.)  ¡Fernando! 

Fer.  ¡Teresa!  ¡Bendita  la  hora  en  que,  herido  y 

prisionero  de  los  infames  invasores,  tuve  la 
dicha  de  conoceite  y  amarte! 

Ter.  Gracias,  Fernando  mío. 

Roque  ■  ¡Ea,  ea;  mientras  la  patria  sufra,  tapad  el 
puchero  del  arrope!  ¡Cuando  la  libertemos 
del  yugo  que  la  oprime,  os  casáis  y  reven- 
tais  de  una  empachera  si  queréis! 

Ter.  No  me  lo  repitáis,  pa^Jre.   El  capitán  Fer- 

nando de  Sandoval  no  será  mi  marido  hasta 
que  el  último  soldado  inglés  no  haya  salido 
de  la  ciudad.  ¡Lo  he  jurado! 


—  12  — 

Cleto  ¡Qué  hija  tenéis,  maese  Roquel 

Roque         Mi  trabajo  me  ha  costado,  maese  Cleto. 

Cleto  ¿Y  qué  nuevas  hay,  Capitán? 

Fer.  Ninguna  buena,  desgraciadamente.  El  Ge- 

neral Jonh  Will  sigu^  encastillado  en  San 
Felipe,  y  el  Coronel  Sir  James,  que  gobier- 
na la  ciudad,  continúa  tranquilamente  ena- 
morando cuantas  muchaahas  ve.  Sin  em- 
bargo, hoy  tengo  que  estarle  agradecido.  Me 
ha  devuelto  mi  espada. 

Roque  iVaya  un  regalo!. .  ¡Mientras  no  te  permita 
romperle  el  alma  con  ella!... 

Fer  .  En  cambio  tengo  que  vivir  en  casa  del  al- 

calde. 

Cleto  ¿Cómo? 

Ter.  Eso  es  cosa  de  la  coqueta  de  la  alcaldesa. 

Ni  más  ni  menos. 

Roque  No  la  hagas  caso,  y  ya  que  viviendo  en  su 
casa  puedes  sernos  mucho  más  útil,  aprové- 
chalo y  tennos  al  tanto  de  lo  que  nos  con- 
venga. 

Fer  .  Eso  he  pensado  yo.  ¿Dónde  está  nuestro  ami- 

go Prancisquito?... 

Ter.  Aquí  viene,  (señala  derecha.) 


Fran. 

Fer. 

Ter. 

Roque 

Cleto 

Fran. 

Fer. 

Fran 

Fer. 


Fran. 

Ter. 


ESCENA  IV 

DICHOS  y  FR.ANCISQUITO 

(ai  entrar  y  muy  fuerte.)  ¡Degollina  y  libertad!... 

¡Chissst!... 

(Muy  bajo.)  ¡Degollina  y  libertad! 
Tengo  que  hablarte. 
¿Qué  hay  de  nuevo? 

(Llevándoselo   aparte    y    dándole   un  pliego  doblado.) 

Hay  que  llevar  este  pliego  á  nuestro  campo 
cuidando  que  ni;  caiga  en  poder  de  los  in- 
gleses. 

¡Ni  una  palabra  máf-! 
(Acercándose.)  ¿Qué  Carta  es  csa? 


—  13    - 

Fer.  Un  despacho. 

Ter.  Fernando,  tú  me  engañas.  Tú  me  ocultas 

algo. 

Fer.  ¡Qué  niña  eresl  Los  secre'os  de  la  patria  no 

debe  conocerlos  nadie.  Lo  único  que  te  diré 
es  lo  que  digo  á  todos.  (Alto,  á  todos.)  [Ami- 
gos! ¡Hermíinosl  ¡Menorca  se  prepara  á  sa- 
cudir su  esclavitud!  ¡Resuene  por  doquier 
nuestro  himno  de  libertad  y  guerra  á  loe  in- 
gleses! 

Todos  ¡Guerra! 

Música 

FraN.  (Cou   entusiasmo.) 

¡A  luchar! 
¡A  luchar,  á  vencer, 
la  patria  lo  ordena! 

¡A  luchar! 
¡A  luchar  y  á  romper 
la  odiosa-cadena! 
¡A  luchar,  paladineí^! 
¡A  luchar,  menorquines! 
¡No  de.>ímayar  y  combatir 
hasta  triunfar  ó  hasta  morir! 

'    ¡Corred! 
¡Luchar  sin  descansar! 

¡  Corred  1 
¡Llegad  á  luchar! 

Todos  (Entusiasmados.) 

¡A  luchar!... 
Hablado  con  música 

FrAN  ¡Silencio!    (roñalando    izquierda.   Todos  miran.)  El 

Coronel  inglés  y  su  inseparable  amigo  el 
Alcalde  se  acercan.  ¡Retirémonos  y  que  Dios 
los  confunda  á  los  dos!... 

Cantado 


Todos  (con  misterio  y  unos  á  otros.) 

Vamonos  sin  tardar, 
no  nos  vean  <'quí; 


—  la- 
cón sigilo  hay  que  obrar 
3^  llegar  hasta  el  fin. 

(Mutis  Fernando  y  Frasquito  por  la  casa  de  éste.  Tere- 
sa, Roque  y  Cleto  por  la  posada,  y  el  Coro  por  el  ter- 
cero derecha.) 

ESCENA  V 

SIR  JAMES  y  EMETERIO  por  la  izquierda,  cogidos  del  brazo.  Sir 
James  trae  el  brazo  derecho  en  cabestrillo,  el  ojo  izquierdo  vendado 
con  una  cinta  negra  y  al  andar  cojea  exageradamente  de  la  pierna 
izquierda.  Emeterio,  viejo  verde  y  pretencioso.  Se  apoya  en  su  vara 
d3   Corregidor 


Emet. 

Soy  un  Poncio  menorquín. 

James 

¡Guasín! 

Emet 

Por  mi  interés. 

James 

¡Pillín! 

\Yesl 

Mí  ser  quien  manda  hoy  aquí, 

Los    DOS 

Somos  los  brazos  del  poder. 

James 

A  Inglaterra  mí  servir. 

Emet. 

Yo  su  esclavo  soy  también; 

de  mi  patria  prescindí 

y  hoy  aquí  soy  el  rey. 

James 

Reside  en  mí 

hoy  aquí 

toda  ley. 

Yo  sé  á  mi  nación  servir. 

Emet. 

A  [nglaterra  yo  ayudé. 

Los    DOS 

Así  he  de  intrigar, 

y  al  fin  medrar 

conseguiré. 

Con  lealtad  y  con  fe 

recompensa  obtendré. 

De  fijo  se  me  premiará, 

pues  sé  cumplir  como  leal. 

Lograré  ser  al  fin 

casi  un  rey  menorquín. 

Hablado  con  música 


Emet.  Supongo,  querido  Sir  James,  que  Inglaterra 

recompensará  espléndidamente  mis  intere- 


—  lo- 
sados... digo,  desinteresados  servicios,  por- 
que por  algo... 

Cantado 

Emet.  Soy  un  Poncio  menorquín. 

James  ¡Guasín!  etc. 


ESCENA  VI 

DICHOS  y  FRANCISQUITO  desde  la  ventana  de  su  c.iea 

Hablado 

Emet.  Y  bien,  Sir;  ¿qué  opináis  de  la  actitud  de 

España? 

James  ¡  Yesl 

Emet.  ¿Pregunto  que  qué  opináis?  Nuestra  situa- 

ción es  cada  día  más  difícil.  Los  franceses 
á  la  derecha.  Los  españoles  á  la  izquierda. 
¿Dónde  creéi?  que  está  el  peligro? 

James  ¡A  la  izquierda! 

Emet.  ¿Porqué? 

James  Porque  mí  no  oír  oreja  derecha. 

Emet.  ¡Ah!  ¡Es  verdad!  (pasa  ai  otro  lado.)  ¡Ya  sabéis 

que  soy  de  los  vuestros! 

Frax.  (¡Granuja!...) 

Emet.  (cruza  después  de    mirar  á    todos    lados.)  ¿Me    ha- 

bíais llamado? 

James  ¡A.  la  izquierda! 

Emet.  ¡Ah!  ¡Sí!  (cruza  de  nuevo.)  Pues  es  el  caso  que 

mi  mujer... 

James  ¿Doña  Carlota?... 

Emet.  Que  es  enemiga  de  nuestra  causa,  ha  recibi- 

do e.=ta  carta  de  Madrid. 

Fran.  (¡Traidores!) 

Emet.  Miradla,  (saca  una  carta  y  se  la  enseña.) 

J^MEs  ¡A  la  derecha!  ¡Mí  no  ver  ojo  izquierda! 

Emet.  ¡Ah!  ¡8í!...  (cruza  ai  otro  lado.)  ¡Leed! 

James  (Leyendo.)  «En  breve  llegará  emisario  nues- 

tro dándoos  detalles  que  por  prudencia  omi- 
to aquí.  Marqués  de  Castuera.»   \Aoh\  ¡Yesl 


—    16     - 

¡Mí  tomar  precanciones!   ¡Mí  fosilar  quien 
intente  entrar  en  la  ciudad! 

FraN.  (|4nimall)  (cierra  la  ventana.) 

James  ¿Eh?... 

EmET.  No.  Nada,  (cruza  de  nuevo  mirando  á  todos  lados.) 

James  Mí  creer  me  llamaba. 

Emet.  Hay  que  ser  inflexible  con  los  traidores. 

James  Mí  fusilar  traidores. 

Emet.  Y  puesto  que  mi  mujer  conspira... 

James  ¿Queréis  que  mí  fusile  vuestra  mujer?... 

Emet.  Hombre,  tanto  como  eso... 

James  ¡Ser  bonita  vuestra    mujer!    ¡Mí   gustarme 

mocho! 
Emet.  ¿Sí?...  ¡Caramba!...  f¡P]ste  inglés  debe  haber 

nacido  en  Turquía!...) 
James  ¡Mí  ser  alegre  á  su  lado!  ¡Mí  estar  mocho... 

mocho!... 
Emet.  ¡Sí,  mochales! 

James  ¡Mochila!   ¡Completamente   mochila!   \Aohl 

¡Yesl 
Emet.  Bueno,  pensad  en  lo  que  os  he  dicho  y  no 

os  descuidéis.    Ved  que  estamos  sobre  un 

volcán. 
James  Mí  ir  ahora  mismo  dar  órdenes.  ¿Venir  con- 

migo osté? 
Emet.  (•  emedándoie.)  No;  mí  esperar  combin amienta 

mocho  rica.  Mi  ir  después 

James  \Aoh\  \  Yesl  \  Yesl...  (Mutis,  riendo,  derecha  ) 


ESCENA  VII 

EMETERIO,  TERESA,  CARL0T  ^  y  luego  B'EKNANDO    y  FRANCIS- 

quito 


Emet.  (saie Teresa  de  la  po.sada.)  ¡Ella!  ¡Qué  bella  es!... 

(Se  queda  embobado  ) 

Ter.  ¿No  está  Fernando?... 

Emet.  No,  linda  Teresa,  pero  en  cambio  aquí   me 

tienes  á  mí  di-puesto  á  adorarte  de  rodillas. 

(llinca  una  rodilla  en  tierra.) 

(Kntra  Carlota  izquierda  quedándose  parada  al  ver    el 

cuadro.) 


^  17  — 
Car.  ¡Muy  bien!...  ¡Bonito  cuadro! 

EmET.  (¡Canastos!  ¡Mi  niujer!  (Se  levanta  rápidamente.) 

Ter.  ¡Ja!  ¡Ja!  ¡Ja! 

Car.  ¡Sigue!  ¡Sigue!  ¡Por  naí  no  te  levantes,    ¡In- 

fame! 

Emet.  Mira,  Carlota,  es  que... 

Car.  ¡Ah,  pero  yo  sabré  vengarme!  ¡La  pena  del 

Tallón!  ¡EJl  que  á  infidelidades  mata...  con  la 
misma  puntilla  muere!  ¡Ya  lo  sabes! 

Emet.  Pero  mujer... 

Car.  Nada,  nada.  Te  pagaré  en  la  misma  mone- 

da, (Fijándose  en  Fernando  que  sale  con  Francisquito 

de  su  casa.)  (¡Ahí  ¡Fernando!...  ¡Aquí  está  mi 
venganza!)  (auo.)  ¿Capitán? 

Fer  ¡Señora! 

Ter.  (Aparte  á  Francisquito.)  ¡Ya  entró  en  fuego  esta 

coqueta! 

Car.  ¿Conque'según  he  sabido  vais  á  ser  nuestro 

hué?ped?... 

Fer.  Me  cabe  este  honor,  señora. 

Car.  a  quien  le  cabe  es  á  mí;  es  decir,  á  nos- 

otros, porque  á  mi  marido... 

Fran.  ¡También  le  cabe,  también! 

Car.  ¡Cuánto  me  place!  ¡Procuraré  haceros  agra- 

dable la  hospitalidad!  ¡Nada  os  faltará!  ¿Lo 

oís?...  (Con  gachonería  y  recalcando.)  ¡Nada  abso- 
lutamente... 

Ter.  (a  Francisquito.)  (¿VcF?  ¿Ves  qué  descocada?) 

Fran.  (a  Teresa.)  (¡Pero  qué  resinvergonzona  es  esta 

alcaldesa!...) 

(Mutis  Carlota  y  Emeterio  derecha.  Fernando  se  acer- 
ca á  Teresa  y  ésta  le  hace  un  mohín  de  enfado  y  én- 
trase en  su  casa.  Fernando  va  á  entrar  tras  ella  pero 
Francisquito  le  detiene.) 

Fer.  ¿Qué  quieres? 

Fran.  Un  minuto,  capitán.  En  vuestras  manos  está 

la  salvación  de  la  patria. 

Fer  ¿Eh? 

Fran,  La  alcaldesa  no  se  anda  por  las  ramas.  Se 

ha  prendado  de  vos  y  os  ama,  fingidle  algo 
de  pasión.  Ella  domina  al  imbécil  de  su  ma- 
rido... 

Fer  ¿Pero  y  Teresa? 

Fran.  Ponedla  en  autos  de  la  cosa  y  concluido. 


—  1 


Fer  ¡í?í,  sil  ¡Bonito  genio  tiene  la  niñ^!   ¡En  fin, 

puesto  que  la  patria  lo  exige,  seduciremos  á 
la  alcaldesa!  (muUs  posada.) 

Fran.  ¡Kh,  eh,  capitán;  poquito  á  poco!  ¡Que  la  pa- 

tria no  exige  tanto!..    (Muüs  derecha.) 


ESCENA   VIII 

ALBERTO   solo.  Se  oye  dentro  el  estampido  de  una  detonación.  Mo- 
mentos después  entra  por  la  derecha  Alberto,  vestido  de  arriero,  co- 
rriendo y  riendo  á  carcajadas 

Música 

¡Ja!  ¡Ja!  ¡Ja!  ¡Ja! 


Aunque  me  ven  vestido  así 
soy  un  valiente  militar, 
que  viene  solo  aquí 
ansioso  de  luchar. 
Este  disfraz  utilicé 
y  aquí  he  llegado  sin  temor 
pues  soy  por  algo  un  español. 
Cuando  asisto  á  una  batalla 
solo  pienso  en  combatir 
y  adorando  á  las  mujeres 
no  me  pueden  resistir. 
Con  mi  genio  aventurero 
pelear  es  mi  placer 
pero  al  ver  á  una  muchacha 
soy  más  dulce  que  la  miel. 
Cabal. 
Si  tal. 
Yo  soy  un  bravo  militar 
ansioso  siempre  de  luchar. 
Y  audaz  ea  mi  valor 
tan  solo  con  decir 
que  soy  un  español. 

(Evoluciona  marcialmente.) 


-  19  — 

Tengo  un  hermano  capitán 
que  prisionero  aquí  cayó 
y  con  ardiente  afán 
salvarle  quiero  yo. 
De  su  prisión  le  he  de  sacar 
pu^s  el  peligro  no  ha  de  hacer 
á  mi  v^alor  retroceder. 


Con  astucia  y  diplomacia 
mi  traviesa  habilidad 
ha  de  hacer  que  pronto  vea 
á  mi  hermano  en  libertad. 
Y  de  paso  á  las  mujeres 
que  me  intenten  resistir 
entre  mimos  y  caricias 
he  de  hacerlas  sucumbir. 

Cabal. 

Si  tal. 
Yo  soy  un  bravo  militar,  etc. 

(Evoluciona.) 


ESCENA  IX 

ALBERTO   y   FERNANDO.   Sale  Fernando  déla  posada  muy  pensa- 
tivo 

Hablado 

Fer.  ¡Imposible  convencer  á  Teresa!  ¡Es  demasia- 

do celosa  esa  criatura! 

Alb.  (Reparando  en  él  y  con    alegría.)    ¡Oh    dicha!    ¡MÍ 

hermano!  ¡Fernando! 

Fer.  ¡Alberto!  (Se  abrazan  fuerte  y  cariñosamente.)   ¿TÚ 

aquí?...  ¡Y  con  ese  disfraz!... 

Alb.  ¡No,  que  iba  á  presentarme  luciendo  mi  uni- 

forme de  oficial  español!  ¡Así  y  todo  á  poco 
me  fusila  un  centinela  al  pasar  por  una  bre- 
cha de  la  muralla!... 

Fer  ¿Pero  qué  vienes  á  hacer  aquí? 

Alb.  a  conquistar  la  isla 

Fer  ¡Atiza! 


—  20  — 

Alb.  El  general  Revoil  me  ha  confiado  la  misión 

de  preparar  el  terreno  para  facilitar  el  des- 
embarco de  las  tropas  francesas  y  españolas 
que  acaudilla. 

Fer,  ¡Calla!  ¡Alguien  se  acerca! (Entra  Francisquito  por 

la  derecba.) 


ESCENA  X 

DICHOS,   FRANCISQUITO   y   luego   TERESA 

Fran.  (ai  entrar.)  Capitán,  acaban  de  decir  á  sir 

James...  ¡Callal  ¡Un  extraño!... 

Fer  No  temas.  (Bajo.)  Es  mi  hermano  que  acaba 

de  llegar  á  la  isla  y  es  de  los  nuestros. 

Fran.  ¿Cómo?  ¿Seréis  vos  á  quien  han  hecho  fue- 

go los  centinelas?... 

Alb.  El  mismo 

Fran.  Pues  ocultaos  al  momento.  El  gobernador 

ha  sido  advertido  y  viene  hacia  aquí  bus- 
cándoos con  sus  tropas. 

Fer.  ¡Pronto!  ¡Escóndete! 

Alb.  No  temas.  Además  ya  conoces  mi  habili- 

dad para  vestirme  de  mujer  y  las  muchas 
bromas  que  he  dado  así  á  mis  compañeros. 
Será  muy  lince  el  que  descubra  el  engaño. 

(Se  asoma  Teresa  á  la  puerta  de  la  posada.) 

Fer.  Sin  embargo.. 

Alb.  Que  no  te  inquietes  repito.  Aquí  nadie  me 

conoce;  así  es  que  ya  lo  sabes.  \Doña  Juani- 
ta no  tiene  por  qué  temer  á  los  ingleses! 

Ter.  (¡Dios  mío!  ¡Es  una  mujer  disfrazada!  ¡Y  le 

habla  de  tú  á  Fernandol) 

Fran  El  capitán  tiene  razón.  Ocultaos  en  mi  casa 

hasta  que  pase  la  nube. 

Alb.  Esta  bien;  os  complaceré,  (a    Francisquito.) 

Hasta  luego  amigo  (a  Femando.)  ¡Y  tú,  ven- 
ga otro  abrazo!  (Abraza  á  Feruando  y  entra  er> 
casa  de  Francisquito  cerrando  tras  sí  la  puerta  ) 

Ter.  (ai  verlos  abrazarse.)  (,CÍelo  santol...) 

Fer  ¡Ya  era  hora!  ¡Aquí  llega  sir  James  con  el 

Alcalde! 
Ter.  (¡Es  una  rival!  ¡Oh!  ¡Me  vengaré!...) 


21    — 


KSCENA  XI 

TERESA,  FER>JANnO,  FRANCISQUITO,  EMETERIO,  SIR  JAMES, 
ROQUE,  CLETO,  CORO  GENERAL  de  gente  del  pueblo,  soldados 
ingleses  y  luego  ALBERTO.  Entran  todos  por  la  derecha  con  grandes 
precauciones.  Detrás  de  sir  James  y  Emeterio,  varios  soldados  ingle- 
ses con  fusiles  y  tras  estos,  coro  general 


Música 

Emet. 

A  ese  malvado 

pronto  buscad 

no  debe  el  tuno 

lejos  estar. 

Fer. 

Si  no  logro 

Coro 

listo  escapar 

de  fijo  que 

le  encontrarán. 

Emet. 

Un  vil  espía 

bien  puede  ser, 

así  es  que  todos 

buscadle  bien. 

Fer.         ) 
Coro       ( 

Pobrecito  de  él 

si  lo  ven  al  fin 

lo  matarán  aquí. 

Emet. 

M  vil  traidor 

traed  acá. 

¿Dónde  huyóV 

¡Contestad! 

Lo  ordena  así 

mi  autoiidad. 

Vamos,  pues, 

declarad; 

no  lo  encubráis, 

hablad 

Fer 

Se  perdió, 

Coro 

preso  está, 

morque  al  fin 
0  hallarán. 

No  ha}^  duda  ya. 

Pobrecito  qué  mal  va 

—  22  — . 


Hablado  sobre  la  música 

Emet.  ¡Soldados!  El  espía  debe  estar  oculto  por 

estos  sitios.  Registradlo  todo  hasta  que  deis 
con  él. 

Ter.  ¡No  hace  falta!  (señalando  la  casa  de  Francisquito.) 

¡Ahí  está!  ¡Yo  lo  he  visto!...  (varios  soldados  en- 
tran en  casa  de  Francisquito.) 

Fer  ¡Teresa!... 

James  ¡Silencio! 

Fran.  (¡Mujer  al  fin! 

Cantado 

Emet.  Castigado  el  malvado 

será  con  mi  justo  rigor. 
Coro  Tema  el  culpado 

ser  castigado 

con  su  furor. 


(Salen  los  moldados  conduciendo  entre  ellos  á  Alberto.) 

Ter.  ¡El  espía! 

Fer.  No  penséis  en  tal  locura. 

¿No  estáis  viendo  su  figura? 

¿No  os  fijáis  en  que  es  mujer? 

(Extrañeza  general.) 

Unos  ¡Mujer! 

Otros  ¡Mujer! 

Hablado  sobre  la  música 

Fran.  (Aparte  á  Alberto.)  ¡Preciosa  idea!  ¡Mantened  el 

error  y  os  salváis!.,. 

Cantado 

Alb.  (Posesionándose  de  su  papel.) 

¡A  qué  ocultarlo! 
¡Soy  mujer!  ¡Sí!  ¡Soy  mujer!... 
¡No  intentaré  ya  más  negarlo!... 


—  23  - 

(Muy  cómicameute.) 

Para  escaparme  de  iMadrid 
me  disfracé  á  l-\  perfección 
yo  soy  Juaiiiti  Almonacid 
y  fué  mi  padre  un  infanzón. 

Todos  ¡^s  Juanita! 

Alb.  ■        Yo  adoro  á  un  coronel  inglés 

(sir  James  comieuza  á  entusiarmarse.) 

con  quien  s iñé  en  cierta  ocasión 
y  no  quiero  decli  quién  es 
aunque  me  mata  la  pasión. 

(Muy  enérgico.) 

[Rayos  y  trueno?!... 

(Meloso.) 

Busco  al  hombre  que  adoré. 
Todos  ¡Búscale! 

Alb.  ¡y  voto  al  diablo!... 

que  á  mi  hombre  encontraré. 
Todos  ¡Búscale! 

James  jBúscale! 

Alb.  (a  Emeterio  y  sir  James  que   se  han    acercado    hechos 

jalea,  acariciándoles  la  cara.) 

Le  mimaré 

le  besaré 

y  otras  cosas 

que  yo  me  sé. 
Todos  Le  mimará, 

le  besará 
y  de  fijo  que  loquito 
al  fin  íe  volverá. 


Emet.  Preciosísima  Juanita, 

perdonad  si  os  molesté 
os  ofrezco  mis  respetos 
y  á  mi  casa  os  llevaré. 


Alb.  (Aparte  á  Fernando  y  Fraucisquito.) 

(Ya  el  imbécil  se  rindió 
y  de  mí  se  enamctró.) 
Ter.  (¡Triste  de  mí! 

¡Me  divertí!) 


—  24  ~ 

Alb.  (Aparte  á  los  otros.) 

(¡Le  engañé 
y  por  fin  me  creyó!) 
(Alto.)        Aceptado 

pero  por  favor  os  pido 
que  me  deis  otro  vestido 
y  una  cena  suculenta 
porque  el  hambre  ya  hace  horas 
me  acosó. 


(Sir  James  y  Emeterio  cada  uno  de  una  mano  se  llevan 
triunfalmeute  á  Alberto  por  la  derecha  tercer  término. 
Todos  los  despiden.) 

Todos  (Viva  Juanital 

¡Viva  Juanital 

(Después  del  mutis  de  los  tres,  vuelven  todos  a  escena 
y  cantando  bajo  y  misteriosamente  unos  á  otros.) 

Tranquilos  estemos 
el  triunfo  tendremos. 
¡Valor!...  ¡Valor!... 

(Entusiasmo  general.) 


li^UTACiÓN 


•ib 


CUADRO  SEGUNDO 

Un  salón  suntuoso  en  casa  del  Alcalde.  Puerta  al  foro  y  laterales. 
Primer  término  derecha  una  ventana.  Segundo  término  puerta  de 
la  habitación  do  Alberto.  Primer  término  i-quierda  puerta  de  la 
habitación  de  Carlota.  Mueblaje  elegante,  convenientemente  dis- 
tribuido. Una  mesa  de  tablero  liso.  Dos  sillones.  Es  de  día. 


ESCENA  PRIMERA 

EMETERIO,    MANRIQUE    y    CORO   DE   ESTUDIANTES 

Al  levantarse  el  telón  aparecen  los  Estudiantes,  á  cuyo  frente  va 
Manrique,  situados  delante  dei  cuarto  de  Alberto,  dándole  serenata. 
Emeterio  á  un  lado  les  dirige  ridiculamente  llevándoles  el  compás 
con  cabeza  y  manos.   En  una   de  ellas  lleva  un  gran  ramo    de  flores 

Música 

Man.  Duerme,  duerme,  niña  hermosa, 

con  arrullo  embriagador 

que  entre  sueños  te  acaricia 

el  suspiro  del  amor. 
Todos  La  ra  lá,  la  rala... 

Duerme,  niña  peregrina. 
La  ra  lá,  la  ra  la... 

Al  arrullo  del  amor. 


Man.  Duerme,  duerme. 

No  abras,  niña,  tus  ojitos. 

No  me  mires, 
porque  son  dos  luceritos 
que  me  ciegan  de  pasión. 

Duérmete,  por  Dios; 

duerme,  mi  amor. 


Coro  Duerme,  duerme,  niña  hermosa, 

al  arrullo  de  mi  canción. 


—  26  — 

Todos  Duerme,  duerme,  niña  hertiiosa, 

con  arrullo,  etc. 

(ai  terminar  el  número  y  con  los  i'iltimos  compases 
se  retiran  los  estudiantes  echados  políticamente  por 
Emeterio  per  el  foro  derecha,  j 


ESCENA  II 

EMETERIO    y    SIR    JAMES 

Entra  por  el  foro  izquierda  sir  James  con  otro  enorme  ramo   de  flo- 
res en  la  mano  y  se  dirige  á  la  puerta  de  la   habitación    de    Carlota 

HabSado 


James  (canturreando  á  la  puerta.) 

¡Dorme,  dorme,  hermosa  niña! 
■  Dorme,  dorme,  hermosa  niña! 
¡Dorme,  dorme,  hermosa  niña! 
¡Dorme,  dorme...! 

EmET.  (Que   aparece    por    el    foro   y  contempla    el   cuadro.) 

¡Fero,  Coronel!  ¿Qué  hacéis  á  la  pneita  del 
cuarto  de  mi  esposa?... 
James  \Aoh\...  ¿Pero  ser  este  cuarto  vuestra  mujer? 

(canturreando.) 

¡Dorme,  dorme,  hermosa  niñal 

(Se  dirige  canturreando  á  la  puerta  del   cuarto  de  Al- 
berto y  ante  ella  se  para  y  prosigue  su  cantinela.) 

¡Dorme,  dorme,  hermosa  niña! 
¡Dorme,  dorii :e,  hermosa  niña! 
¡Dorme!...  ¡Dorme!... 

Emet.  Pero,  hombre,  ¿cómo  va  á  dormir  con  esos 

berridos? 

James  ¡Mi  querer  verla!  ¡Mi  estar  enamorado  mo- 

chila por  Juanita! 

Emet.  Esperad  qv.e  .^alga.Talvez  esté  aun  desnuda. 

James  No  importa.  Mi  no  tener  reparo. 

Emet.  (¡Lo  que  vos  no  tener  ts  vergüenza!   ¡Caray 

con  el  mahometano  este!...) 

James  (Escuchando  á  la  puerta.)    \Aoh\    \Yes\    ¡MÍ    estar 

en  la  gloria! 

(Se  abre   la  puerta    y  aparece    Alberto   elegantemente 
vestido  de  mujer.) 


—  27 


ESCENA  III 


DICHOS,    ALBERTO    y    luego  un  CRIADO 


Alb.  Usted  est&r  en  ridículo  como  siempre,   mi 

Coronel. 
James  \Aoh\  \Yes\...  ¡Ser  graciosísimo  este  Juanital 

(Le  besa  la  mano.) 

Emet.  Buenos  días,    hermosa  huésped.  (Le  besa  la 

mano.)  ¡Qué  perfume  tan  delicioso  exhaláis 
hoy!... 

Alb.  (fjMe  habrá  olido  el  tabaco?...)  ¿Conque,  se- 

gún veo,  me  esperabais?  ¡ 

James  ¡  Yesl  (Le  entrega  el  ramo.) 

Emet.  Para  adoraros  como  siempre.  (ídem  ídem.) 

James  Mí  cuando  estar  á  su  Indo  no  ver  nada. 

Alb.  El  amor  que  os  ha  puesto  una  venda  en  los 

ojos. 

Emet.  Sí;  el  amor  y  el  cirujano. 

Alb.  Ea,  quiero  daros  una  nueva  prueba  de  afec- 

to y  os  convido  á...  que  me  veáis  desayunar. 

Emet.  (corriendo  ala  puerta  del  foro  y  gritando.)  ¿A  Ver? 

¡Pronto!  ¡El  desayuno  de  la  señorita! 
James  (ídem  ídem.)  ¡La  chocolata!...   ¿Dónde  estala 

chocolata?... 

(Entra  un  Criado  con  una  bandeja  en  ia  que  trae  un 
servicio  completo  de  chocolate  con  bizcochos,  j 

Emet.  Dame  (se  lo  quita  de  las  manos.)  No  consicnto 

que  os  lo  s-irva  nadie  más  que  yo.  (lo  coloca 
sobre  la  mesa.) 

(Alberto  se  sienta  dando  frente  al  público  y  detrás  de 
la  mesa  Sir  James  á  la  derecha  de  Alberto  y  en  el 
otro  estado  de  la  mesa.) 

Alb.  Que  galante  sois,  señor  Alcalde.  Si  no  os 

llama.seis  Emeterio  sería  capaz  hasta  de 
amaros.  ¡Ja!  ¡Ja!  ¡.Ja!  (ei  criado  hace  mutis.) 

James  Mí  llamarse  James.  (Coge  un  bizcocho  y  va  á 

comérselo.) 

Emet.  (Quitándoselo.)   ¡El),  cli!   ¡No    jamcs  que  son 

para  ella! 

(Emeterio  se  sienta  frente  á  sir  James    y    á    poco   co- 


—  28  — 


mienza  entre  ellos  un  juego  de  piernas  creyendo  tocar 
Ihs  de  Alberto  que  encoge  y  retira  las  suyas.) 

James  ¡Ayl...  ¡Mí  estando  vuestro  lado  Juanita  to- 

car felicidad!  (Hurga  con  su  pierna  las  del  Al- 
calde.) 

EmET.  (Hecho  jalea,  metiendo  la  mano  por  debajo  de  la  mesa 

y  buscando  la  pierna  del  Coronel.)  jAy,  SÍ  JO  al- 
canzara... ?i  yo  alcanzara  esa  dicha!...  ¡Ah!... 
¡Si!...  ¡Ya  alcancé!  ¡Ya  la  alcancé!  (Acaricia  la 

pierna  del  Coronel.) 
Alb.  (sin  dejar  de  comer.)  ¿En?... 

Emet.  (Embelesado.)  ¡Nadal  ¡Nada!...  ¡Oh,  es  divina! 

|Y  qué  musculatura  tiene  más...  más  enér- 
gica! 

James  (eu  éxtasis.)  lAohl...  \Aoh\...  ¡Mí  ser  todo,  todo 

tuyo,  Juanita!...  (Alarga  la  otra  pierna.) 

Alb.  Os  noto  así  como...  nerviosos  é  intranquilos. 

¿Qué  os  pasa?  ¡Ahora  parece  que  estáis  como 
si  estuvieseis  en  éxtasis! 

Emet.  ¡Sí,  Juanita,  sí!  ¡Extasiado!  ¡Arrobado!  ¡In- 

fla... (Levantándose  violentamente.)  ¡Caracoles!... 
(Mirando  por  debajo  de  la  mesa  las  piernas  del  Coro- 
nel que  siguen  moviéndose  en  el  vacio  y  cuya  cara 
sigue  denotando  mayor  placidez.) 

Alb.  ¿Qué  ocurre?... 

Emet.  (con  ira.)  ¡Que  el  Coronel  acaba  de  estirar  la 

pata!... 

Alb.  (Aterrado.)  ¡Cielos!...  (Se  separa  de  él.) 

Emet.  ¡Y  me  ha  dado  un  golpe  en...  la  espinilla 

que  me  ha  hecho  ver  las  estrellas! 

James  (Eiibelcsado  y  sin  darse  cuenta  de  nada.)  ¡Mí  estar 

en   la   gloria!  ¡Mí  gozar  embelesamienta!... 
¡Mí.. ! 
Emet.  ¡Sí;  usted  estar  haciendo  el  burro  como  siem- 

pre! 

James  \Aoh\  (Se  levanta.) 

Alb.  Ea;  se  terminó  el  desayuno. 

Emet,  Entonces,  y  con  vuestro  permiso,  querida 

Juanita,  pasarán  aquí  varias  damas  de  la 
aristocracia  con  las  que  hemos  de  tratar 
asuntos  de  gobierno,  pues  se  teme  una  in- 
tentona de  nuestros  enemigos.  (En  la  puerta 
del  foro.)  ¡Vedlas!  ¡Aquí  llegan! 


—  29  — 


ESCENA  IV 


ALBERTO,    SIR  JAMES.    EMETERIO   y   CORO   DE    SEÑORAS    por 
el  foro  y  elegantemente  vestidas 


Músi 


ca 


James  A  conseja  secreta 

mí  llamaros  aquí. 
Coro  Con  placer  acudí. 

Emet.  El  peligro  se  acerca 

y  con  fe  hay  que  luchar. 
Coro  Lucharé  sin  dudar. 

Emet.  Hay  que  obrar  al  momento. 

Coro  Por  Dios,  hablad. 

James  Es  la  cosa  muy  grave. 

Emet.  Como  vais  á  juzgar. 

Coro  Por  Dios,  ¿qué  ocurre? 

¿Decid  qué  pasa? 
Emet.  Atención.  Ya  veréis. 

Coro  Escuchad.  Atended,  (unos  á  otros.) 

James  Aquí  vuestra  opinión 

mí  querer  conocer. 
Coro  Pues  es  muy  sencilla, 

cuando  hay  que  luchar 

se  vence  ó  se  muere 

con  fe  y  con  lealtad. 
'^ODos  |A  lucharl 

¡A  luchar 

con  entusiasmo  y  fe  y  con  afán! 

Emet.  (Presentando  á  Alberto  que  saluda  á  las  damas.) 

Aquíos  presento  á  doña 
Juanita  Almonacid 
que  amiga  nuestra  es. 

Coro  (saludando.) 

Bien  venida  hoy  aquí. 
Alb.  Gracias  mil  recibid. 


—  30 


Hablado  sobre  la  música 


EmET.  (Presentando.) 

¡Doña  Petra  Gómez! 

Alb.  .  ¡Muy  hermosa! 

Emet.  ¡Doña  Inés  Ruiz! 

Alb.  ¡Preciosísima! 

Emet.  ¡Doña  Antonia  Pérez! 

Alb.  ¡Adorable! 

Emet.  ¡Doña  Elena  Gil! 

Alb.  ¡Hechicera! 

Emet.  ¡Doña  Luisa  Mena! 

Alb.  ¡Ideal! 

Emet.  ¡Doña  Adela  Ortiz! 


Cantado 

Alb.  Si  no  os  causo  temor, 

que  os  dé  un  beso  dejad, 
lo  cual  ahora  en  Madrid 
es  firme  prueba  de  amistad. 
Coro  ¿De  amistad? 

Alb.  Franca  y  sincera. 

Coro  ¿Solo  un  beso? 

Alb.  Con  uno  basta 

dándolo  bien, 
es  delicioso, 
venid,  veréis. 

(Coge  á  dos  damas  y  acciona  con  ellas  á  medida  que 
canta.  Emeterio  y  sir  James  cómicamente  le  ponen  la 
cara  intentando  recibir  las  caricias  de  Alberto  que  los 
rechaza  mimosa,  pero  burlescamente.) 


Alb.  Besar  así  en  la  mejilla 

es  muy  cortés. 
Si  se  da  el  beso  en  los  ojos. 

cariño  es. 
Y  si  en  la  boca  se  da 
dicen  que  es  sensualidad 
y  ese  es  el  beso  mejor, 
pues  beso  es  de  amor. 


--  ;U  — 

Besarse  dulcemente 
con  voluptuosidad 
es  un  placer  divino 
que  invita  á  amar. 
Oreedme,  amigas, 
que  invita  á  amar. 


Todos  Besarse  dulcemente,  etc. 


Alb.  Besar  do3  ojos  azules 

nos  da  ilusión. 
Si  son  ardientes  y  negros 

da  más  pasión. 
Pero  es  placer  sin  igual 
dos  labios  rojos  besar, 
besar  con  ansia  y  ardor 
muriendo  de  amor. 


Besarse  dulcemente,  etc. 

Todos  Besarse  dulcemente,  etc. 

Hablado 

Emet.  ¡Señoras,  comience  la  sesión!  ¡Juanita!  (Le  da 

un  pliego  doblado.)  Leed  á  la  asamblea  la  im- 
portante comunicación  que  acabo  de  re- 
cibir. 

Alb.  (Desdoblando  el  pliego.)  ¡Atención  todos!  (Lee   en 

alta  voz.)  Ponemos  en  conocimiento  de  las 
autoridades  de  la  ciudad  que  ha  salido  para 
esa  un  grupo  de  hombres  aguerridos  y  de 
toda  confianza.  Para  no  infundir  sospechas 
irán  vestidos  de  peregrinos,  y  su  santo  y 
seña  será:  Dios  salve  á  Inglaterra. — El  gene- 
ral Harrie. 

James  ¡Hurrah! 

Todos  ¡Hurrah! 

Alb.  Señores.  La  patria  está  en  peligro.  El  ene- 


-  32     - 

migo  acecha,  pero  los  leales  no  se  arredran. 
A  luchar,  y  ¡ay  de  los  vencidos! 
Todos  ¡A  luchar. 

Música 

Todos  (Muy  piano  y  misteriosamente.) 

Hay  que  pensar,  hay  que  pensar  sin  dila- 

[ción 
y  meditar  y  meditar  lo  que  hay  que  hacer 
para  lograr,  para  lograr  con  decisión 
desconcertar  al  fin  tan  ruin  conspiración. 
Muera  el  audaz  que  pretenda  humillar 

el  valor  de  Inglaterra; 
Muera  el  villano  que  intente  arrostrar 
su  venganza  ó  enojo  en  la  tierra. 
Emet.  Sigilo  y  prudencia 

debemos  tener, 
así  lograremos 
al  cabo  vencer. 


James  Sigilo  y  prudencia,  etc. 


Todos  Hay  que  pensar,  hay  que  pensar  sin  dila- 

[ción,  etc. 


Rápidas 

crúcense 

órdenes 

bélicas 

y  húndanse 

frágiles 

tácticas 

pérfidas. 


Hurrah... 

(ai  terminar  el  número  todos  hacen  mutis  por  el  foro 
acompañados  por  Emeterio  y  sir  James.  Alberto  queda 
BOlo  en  la  escena.) 


-    33  — 

ESCENA  V 

ALBERTO  solo 

Hablado 

¡Traidores!  ¡Ya  llegará  la  nuestra!  ¡No  hay 

que  perder  un  momento!  (saca  una  cartera  y 
escribe  de  pie  en  ella.)    De    UU    instante    á    OtrO 

llegará  á  esta  ciudad  un  destacamento  de 
hombres  disfrazados  de  peregrinos.  Reúne  á 
los  nuestros  y  sorprenderlo?.  Apoderaos  de 
sus  disfraces  y  presentaos  aquí.  El  santo  y 
seña  es  Dios  salve  á  Inglaterra.  (Dobla  ei  papel 

papel  y  sü  asoma  á  la  ventana  llamando  bajo.)  ¡Fran- 
Cisquito!...  ¿Estás  ahí?...  ¡Toma!  (Le  tirael  pa- 
pel y  se  retira.)  ¡Ahora  que  Dius  proteja  nues- 
tja  causa. 


ESCENA  VI 

ALBERTO,  EMEIERIO  y  luego  CARLOTA 

Emet.  (por  el  foro.)  [Grac'as  á  Dios  que  me  libré  del 

pejiguera  del  coronel!  ¡Sola!  ¡Está  sola!  ¿Pen- 
sará en  mí?...  ¡Juana!  ¡Juanita!... 

Ale.  ¡Ah!  ¿Sois  vos? 

Emet.  Os  veo  distraída.  ¿Estáis  disgustada? 

Alb.  ¿Quién?...  ¿Yo?...  ¡Contenta  y  muy  contenta! 

Ho)"  es  un  día  que  me  siento  capaz  de  co- 
meter las  mayores  locuras,  y  para  comenzar, 
ahí  va  un  abrazo.  ¡Simpaticote! 

Emet.  ¡Oh,  dicha!   (Se  deja  abrazar,  saliendo  medio  ahoga- 

do del  apechugóu.)  (¡Caracoles,  qué  fuerza 
tienel...) 

Alb.  ¡Vamos,  hombre,  vamos!   ¡Abrazadme  vos 

también!  (se  abrazan.)  jMásl  ¡Mucho  más!... 

Emet.  ¡María  Santísima!...  ¡Qué  borrachera  de  ca- 

riño ha  cogido  esta  mujer!  (se  abrazan  de  nue- 
vo fuerte  y  repetidamente.  En  este  mismo  instante  sale 
de  su  habitación  Carlota,  soprreudiendo  la  escena.) 


—  34  — 

Car.  ¡Cielos!  ¿Qué  es  esto?... 

Emet,  ¡Atiza!...  ¡Mi  mujer  otra  vez! 

Car,  ¡Infame!  ¡Vil!  ¡Pérfido!...  ¡Ah!  ¡Me  muero! 

(Se   deja  caer  en  un  sillón  con  un  ataque  de  nervios.) 

Alb.  ¿Ah?  ¿Sí?. .   ¡Pues  yo  no  soy  menos!  ¡Aaaayl 

(Dando  un  grito  espantoso  se  deja  caer  en  otro  sillón 
presa  de  una  pataleta  cómicamente  exagerada.) 

Car.  ¡Auxilio!...  ¡Socorro!... 

Alb.  ¡a  mí!...  ¡Kavor!... 

Emht.  (corriendo  de  una  á  otra )  ¡Juanita!  ¡Carlota! 

Car.  ■  ¡A  mi!  ¡Primero  soy  yo! 

Alb.  ¡No,  no!  ¡A  mí!  ¡Primero  á  mí! 

Car  ¡Yo,  yo! 

Alb.  ¡a  mí!  ¡A  mí! 

Emet.  (corriendo  de  una  á  otra.)  ¡Dios  mío!  ¡Estoy  en- 

tre la  espada  y  la  pared!... 

Car  ¡Kraeterio!... 

Alb.  ¡Emeterín!... 

Emet.  ¡Señoras,  por  Dios'... 

Car.  (Levantándose  furiosa.)   ¡Bastal...   ¡Me  las  paga- 

rás, iufaQie!...  (Mutis  rápido  por  su  habitación. 
Alberto  se  levanta.) 

Emet,  Pero  mujer,  si  es  que  la  estaba  Jdando  una 

lección    de...    (Mutis  por   la   habitación  de  Carlota. 
Antes  de  entrar  se  vuelve  y^tira  un  beso  con  los  dedos 
á  Alberto.) 
Alb.  ¡.Ja,  ja,  ja!  (Mirando  en  la  puerta  del  foro.)  ¡Hom- 

bre!  ¡Los  dos  tórtolos!   ¡Voy  á  darles  una 

broma!  (Se  retira  al  primero  derecha.) 


ESCENA  Vil 

ALBERTO,  TERESA  y  FERNANDO  por  el  foro.    Entran  discutiendo 

Ter.  ¡Ya  te  he  dicho  que  no  y  que  no!   ¡No  te  lo 

perdono! 
Fer.  T-e  juro  que  te  engañas. 

Ter.  ¿Que  me  engaño  cuando  yo  misma  vi  cómo 

la  abrazabas? 
Fer.  No  me  condenes,  Teresa.  Demasiado  sabes 

que  no  quiero  á  nadie  más  que  á  ti. 
Alb.  (a  Fernando.)  ¡ Terjuro!  ¡Infame!J'¡Portarse  así 

con  su  mujer! 


—  35  — 

Ter.  ¿Qué  escucho?  ¿Lo  vesV  ¡Atrévete  ahora  á 

negarlo!... 

Fi-K.  ¿Pero  te  has  vuelto  ^oco,  Alberto? 

Ter.  ¿Alberto?... 

Alb.  ¡Ja,  j'A,  ja! 

Fer.  ¡Sí;  Alberto!   ¡Mi  hermano  que  utiliza  este 

disfraz  para  ayudarnos  á  lioertar  la  ciudad. 
¿Lo  comprendes  ahora  todo? 

Ter.  ¡Qué  peso  me  habéis  quitado  de  encima!... 

Fer.  Está  visto  que  no  sentarás  nunca  la  cabeza. 

Alb.  ¡Calla,  tonto!    Gracias  á  mí  entrará  esta  no- 

che en  la  ciudad  el  Duque  de  Crillón  al 
frente  de  nuestres  tropas. 

í^^  1  ¡Bravo!  ¡Bravo! 

I'  er.  ^  '  ' 

Fer.  ¡Ven  á  mis  brazos,  libertador  de  Menorca!... 

(Se  abrazan  fuertemente.  Sale  de  su  cuarto  Carlota.) 


ESCENA   VIH 

DICHOS    y    CARLOTA 

Car  ¡Caramba!...  ¡Esto  pasa  de  la  raya!... 

Alb.  ¡Carlota! 

Car.  Sí,  señorita.  Carlota  que  de  nuevo  os  sor- 

prende en  brazos  de  un  hombre. 

Alb.  ¡Señora!  ¡Kstais  ofendiendo  mi  pudor!... 

Fer.  ¡Basta!  Carlota  es  de  los  nuestros  y  se  le 

puede  decir  la  verdad. 

Car  ¿Qué  queréis  decir? 

Fer.  Que  os  presento  á  mi  hermano  Alberto,  ofi- 

cial del  ejército  español  y  emisario  del  Du- 
que de  Crillón. 

■Car  ¡Un  hombre!!!  (¡Ay!...  ¡Si  llego  yo  á  saberlo 

antes!...) 

Fer.  Luego  os  lo  explicaremos  todo.  Ahora,  si- 

lencio, que  vienen  hacia  aquí  los  invitados. 


36  — 


ESCENA  IX 

DICHOS    menos    CARLOTA    que  hace  mutis  disimuladamente  a]  en- 
trar los  primeros  invitados.    EMFTERIO,    SIR  JAMES,  DAMAS,  CA- 
BALLEROS y  luego  FRaNCISQDITO,    ROQUE,  CLETO  y  CORO  DE 
CABALLERO?  vestidos  de  peregrinos 

Música 

Coro  ¡Entrad! 

¡Venidl 

¡La  fiesta  va  á  empezar! 

¡Hoy  viene  aquí  la  flor 
de  la  ciudad! 

Gozando  la  alegría 

triunfa  aquí  el  amor 

y  amante  placer 

halla  el  corazón. 

Gocemos  venturosos 

y  el  cantar  amor,  amor 

nuestro  placer  debe  ser. 
Emet.  Mi  placer  es  infinito 

y  lisonjas  no  os  sdmito. 

De  mi  casa  disponed, 

porque  yo  soy 

el  que  á  mi  vez 

gracias  os  doy. 
Coro  Ya  que  reina  el  goce  y  el  amor 

en  conjunto  tan  seductor, 

preciso  f  s  de  ellos  disfrutar, 

pues  una  dicha  es  el  gozar. 


Criado  (Desde  el  foro.) 

Fuera  hay  unos  peregrinos. 
Todos  Ahí  están;  atención. 

Criado  Que  han  llegado  á  la  ciudad. 

ToDcs  Bien  Ee  ve;  ellos  eon. 

Criado  Y  por  esta  noche  solo. 

Todos  Bien  se  ve;  ellos  son. 

Criado  Piden  hospitalidad. 

Todos  Ahí  están;  atención. 

I 


37 


James  Debemos  sin  tardar  resolver 

lo  que  con  ellos  se  debe  hacer. 


Alb. 


Todos 


Si  sirve  mi  opinión, 
seguidla  sin  tardar, 
y  puesto  que  ellos  son 
aquí  deben  pasar. 
Tenéis  mucha  razón. 


(Mutis  el  Criado,  aparecieado  en  seguida  Francisquito, 
Roque,    Cielo  y  varios    Peregrinos    por  la    puerta   del 
foro.) 
PeREGS.  (a1  aparecer.) 

\Dios  salve  á  Inglaterral 
Los  DEMÁS  jíSeais  bien  venidos! 

liasen  los  hermanos. 

(Entran  los  Peregrinos  ) 

Esta  casa  os  brinda 

franca  y  noble  hospitalidad. 

Bien  venidos  sean 

á  esta  noble  y  fiel  ciudad. 

Venid. 

Venid. 

Llegad. 


Peregs.  Devotos  y  humildes 

venimos  de  Jerusalem 
para  alcanzar  el  celestial  Edén. 
Los  DEMÁS  ¡Qué  contrición! 

¡Qué  beatitud! 
¡Qué  devoción! 


Peregs.  Novenas  y  oraciones 

hasta  el  Eterno  van, 
ayunos  y  abstinencias 
al  justo  el  cielo  dan. 
Cantad  preces  seráficas 
con  muy  humilde  unción 
y  vuestras  almas  místicas 
tendrán  la  salvación. 


(Entran  varios  Criados  con    bandejas  llenas  de  copita» 
de  licor.) 

Alb.  Vuestra  oración  estática 

interrumpid  benévolos 
y  la  abstinencia,  hermanos, 
en  nuestro  honor  romped. 
El  Málaga  bebed. 


Fek. 

(ofreciéndoles  copas.) 

¡Tenedl 

¡Bebed! 

Fran. 

¡Bebo  solo 

porque  tengo  sedl 

Alb. 

)               Bebed,  bebed, 
\           el  vino  da  placer, 

Ter. 

bebed  con  ansia  del  licor 

que  lleva  en  sí  el  amor. 

Btbed,  bebed, 

y  apagúese  la  sed 

con  el  néctar  embriagador 

cuyo  aroma  no  lo  hay  mejor, 

licor  sin  par 

que  hace  soñar 

amor 

delic'oso  y  embriagador. 

Todos 

Beber  es  lo  mejor. 

Alb. 
Tkr. 


Siempie  el  vino  es  la  alegría  del  vivir, 
hace  cantar  y  hace  reir  y  disfrutar, 
gocemos,  pues,  de  sua  encantes, 
porque  la  delicia  mayor 
ia  da  el  licor. 


Todos  Siempre  el  vino  es  la  alegría  del  vivir, 

etc. 


jA  bailar! 
¡A  bailar! 


-   39    - 


Alb.  ¡L^egó  el  momento  de  empezar  1 

Todos  ¡T.as  panderetas  y  á  bailar! 

(Todos  cogen  panderetas  adornadas  de  cintas  multico- 
lores que  dos  criados  han  sacado  á  escena  en  bandejas 
grandes.) 


Alb.  )    (jugando  las  panderetas.) 

Xer.  )  Al  veloz  repiqueteo 

de  la  aleare  pandereta 
es  la  dicha  más  completa 
y  es  más  grata  la  ilusión. 
Dé  principio  nuestra  danza 
de  girar  vertiiíinoso 
cuyo  ritmo  bullicioso 
da  alegría  al  corazón. 
¡Tac,  tac,  taca,  tac! 
¡Tac,  tac,  taca,  tac!...  etc. 


Alb.  )  (Al  veloz  repiqueteo, 

Ter.  \  ^  ^'°'''  ^Tl         etc.,  etc. 

Todos  Al  veloz  repiqueteo, 

.    etc.,  etc 

(Mucha  animación  y  alegría  en  el  Cuadro.) 


MUTACIÓN 


—  40  — 


CUADRO  TERCERO 

Jardín  á  todo  foro  en  casa  del  Alcalde,  A  la  derecha  la  casa  con 
puerta  de  entrada  practicable.  En  uno  de  los  balcones  ondea  la 
bandera  inglesa.  Al  foro  verja.  Árboles  á  la  izquierda.  Es  de  no- 
che. El  jardín  adornado  como  para  dar  en  él  una  fiesta. 


ESCENA  PRIMERA 

FERNANDO,  FRASQUITO,  R^  QUE,  CLETO  y  CORO  DE    PEREGHI- 

KOS,  con  sus  disfraces,  pero  sin    barbas.    Todos   están    algo   alegres 

por  el  exceso  de  libaciones 

Fran  (saliendo  de  la  casa  )  ¡Prudencia,   amigos!   Ya 

sabéis  que  estamos  en  casa  del  alcalde,  y  sí 
llegara  á  sospechar  algo... 

Roque  ;Quiá!  El  alcalde  no  se  ocupa  en  este  mo- 
mento más  que  de  pensar  en  Juanita. 

Fran  Y  en  ultimar  los  p  reparativos  del  baile  de 

trajes  que  da  aquí  esta  noche  por  indica- 
ción de  vuestro  hermano. 

Cleto  ¡Sí,  baile,  sí!  ¡Alguno  va  á  bailar  hasta  sin 

cabeza! 

Fran  ¡Silencio!  ¡Sir  James  llega!  ¡Que  no  adivine 

que  bajo  esos  disfraces  se  esconden  sus  mas 
ardientes  enemigos! 

(Mutis  izquierda.  Todos  se  colocan  sus  barbas  pos- 
tizas ) 


ESCENA   II 

DICHOS  (menos  Fernando)  SIR  JAMES  y  un  OFICIAL  inglés 

Fran  ¡Viva  sir  James! 

Todos         (con  frialdad.)  ¡Viva!... 

James  \Thank-you\...    ¡Mí  e¿tar  satisfecho  de  vos- 

otros!... ¿Oficial?... 
Ofic.  ¡Mi  coronel! 

James  Mandar  repartir  armas  estos  valientes.  Dar- 


—  41  — 

les  santo  y  seña  y  destinarlos  guarda  puerta 

Norte. 
Ofic  .  A  la  orden,  mi  coronel. 

Fran  (¡ Picaste  el  anzuelo!) 

James  ¡Marchad! 

Fran.  ¡Viva  nuestro  coronel! 

Todos  (Friameate.)  ¡Viva!  (Mutis  izquierda.) 


ESCENA  III 


MR  JAMES  y  en  seguida  CARLOTA  y  FERNANDO,  por  la  izquierda 

James  \Aohl  Ya  estar  cumplidas  mis  obligaciones 

y  poder  dedicarme  á  Juanita.  ¿Dónde  estar 

Juanita?  \Aohl...  (Quédase  admirado  al  ver  á  Car- 
lota que  entra  del  brazo  de  Fernando.) 

Car  ¿Qué  es  eso,  coronel?  ¿Os  asusto  acaso? 

James  ¡Aohl  \Yes\  ¡Mí  asostarse  de   lo  bonita  que 

estáis!  ¡Mí  tener  miedo  de  su  acercamienta 
de  noche  y  á  obscuras! 

Car.  Lo  mismo  que  el  capitán.  No  os  podéis  figu- 

rar el  trabajo  que  me  ha  costado  hacerle 
entrar  conmigo  en  la  gruta.  Pero  por  fin... 
ha  entrado. 

James  ¡Lo  creo!  ¡Tira  mocho  una  mujer  como  vos 

cuando  se  empeña!... 

Fer.  (Algo  cortado.)  ¡No  es  eso,  coronel!...  ¡Veréis!. . 

¡Es  que...  como  la  gruta  estaba  á  obscuras 
y  ..  doña  Cr.rlota  iba  allí!... 

James  ¡Por  la  izquierda! 

Fer.  ¡No!...  ¡Digo!...  ¡Ah,  sí;  es  verdad!...  (cruza  ai 

otro  lado  del  coronel.)  ¡Digo  que  como  la  Se- 
ñora!... 

Car.  (Riendo.)  ¡No  OS  molestéis,  Fernando!    ¡Con 

azúcar  e?tA  peor!  Hablemos  de  otra  cosa. 
De. .  del  baile  de  esta  noche.  ¿Cómo  me  en- 
contráis con  este  traje?... 

James  ¡Indecentemente  guapa!  ¿Qué  figurar  vues- 

tro traje? 

Car  Es  invención  mía  y  procede  de  una  canción 

que  aprendí  cuando  pequeña  y  que  se  titula 
Lá  contrabandista  del  amor. 


—  42   — 

James  ¡AoM  \Yesl  ¡Mí  comprender  ahora  lo  de  la 

gruta! 
Car.  ¡Oídla  sí  gustáis! 

MúsRca 

Amor  es  el  encanto  que  mi  alma  hechiza. 
Los  DOS  ¡Atiza! 

Car  Dulzuras  sólo  brindan  mis  labios  castos. 

Los  DOS  ¡Canastos! 

Car.  y  cuando  ofrezco  mieles  con  mi  placer... 

Los  DOS    '  ¿A  ver? 

Car  Así  canto  á  quien  quiero  yo  enloquecer. 

¡Ábreme! 
¡Ábreme! 
¡Ábreme,  niño,  la  puerta! 
Los  DOS  ¡Entra  ya! 

¡Entra  ya! 
¡Mira  que  la  tengo  abiertal 


Car 

¡Ábremela  por  favor 

Los  DOS 

porque  me  muero  de  amor! 
¡Vaya  calor! 

Car 

Los  DOS 

Ternuras  y  caricias  mi  cuerpo  inspira. 
¡Mentira! 

Car 

Mis  besos  son  canciones  de  mi  deseo. 

Los  DOS 

¡Te  veo! 

-"ar 

Y  al  alma  que  dormida  le  imploro  amor... 

Los  DOS 

¡Horror! 

Car 

Le  canto  con  arrullo  enternecedor. 

¡Ábreme! 
¡Ábreme!  etc. 

Hablado 

James  \Áoh\  \Yes\   ¡Mi  querer  bailar  con  vos  esta 

noche! 

Car  Bailaremos  cuanto  gustéis.  Fero  no  descui- 

daros porque  la  fiesta  va  á  comenzar  en  se- 
guida. 

James  Corriendo  volver  á  vuestro  lado.  (Medio  mutis 

por  la    casa,    pero    se    vuelve.)    ¿Hacia    qué    sitio 

caer  la  gruta? 


-     43  — 

Car  (con  guasa.)  ¡El  Capitán  os  lo  dirá! 

James  (Haciendo  un    gesto    de    horror.)    \Aoh\    ¡No!     ¡NüT 

■  ¡' 
(Mutis  casa.) 


ESCENA  IV 

CARLOTA,  FERNANDO  y  luego  ALBERTO  vestido   de  bebé  con  un 
sonajero  y  una  comba 

Car  (a  Fernando,  que  está  pensativo.)  ¿En    qué   pien- 

sas, P'ernando? 

Fer.  En  que  acabo  de  salvar  la  ciudad,  según  me 

dijo  el  memorialista. 

Car  ¿Cómo? 

Fer.  ¡Pues  ese  es  el  caso;  que  no  sé  cómo!  iPor  eso 

estaba  cavilando!... 

(Entra  por  la  derecha  Alberto  saltando  á  la  comha.) 

AiB.  ¿Q.é?...  ¿Os  gusta  el  trajecito  que  me  he 

hecho  para  el  baile  del  alcalde? 

Car.  ¡Oh,  es  monísimo!  (Besa  á  Alberto.) 

Fer.  ¡Carlota! 

Car.  ¡Ay!...  ¡Perdonad!  ¡Creí  que  todavía  besaba  á 

doña  Juanita! 

Fer.  ¡Pero  Alberto;  eres  incorregible!  ¡Haciendo 

el  loco  cuando  de  un  momento  á  otro  entra- 
rán nuestras  tropas  y!... 

Alb.  (Simulando que  llora.)  ¡Ji,  ji,  jü...  ¡No  me  rega- 

ñes! ¡Mira  que  se  lo  digo  á  mamá!  (a  cariota.) 
¿Verdad,  mamá,  que  eres  más  buena  que  él? 

(la  abraza.) 

Car  (Riendo  )  ¡Sí,  hijo  mío,  sí!  ¡Venl   ¡Apóyate  en 

en  mi  seno  y  vierte  en  él  tus  congojas!  (lo 

abraza  cariñosamente.) 

Fer.  (¡Ay!  ¡Lo  veo  camino  de  la  gruta!) 

Alb.  Éa;    basta   de   bromas  y  dejadme.  Espero 

aquí  á  vuestro  esposo  y  sir  James,  y  los  mo- 
mentos son  críticos,  (a  Fernando.)  ¡AdiÓS,  cha- 
Chol  (a  Carlota,  abrazándola.)    jAdiÓS,    mamaíta! 

Car.  ¡Adiós,  hijo! 

Fer.  ¡Qué  loco! 

(Mutis  ambos  del  brazo  por  la  izquierda.) 


—  44  — 

ESCENA  V 

ALBERTO  y  EMETERIO,  después  SIR  JAMES 

Eutra  Emeterio  vestido  de   niño    llorón  con  sombrero  de  papel,  ciu- 
turón   con  sable  de  hoja  de  lata  y  montado  sobre  un  palo  con  cabe- 
za de  caballo.  Sale  del  pabellón 

Em^T.  (ai  entrar  y  sacudiendo  con  un  latiguillo    á   su  cabal- 

gadura.) ¡Arre!...  ¡Arre! 
Alb.  ¡Bien!  ¡Muy  bien!  ¡Así  te  quiero,  Emeteríü!... 

(Saltando  alegremente.) 

Emet.  ¡Qué  diría  el  pueblo  si  viese  mi  autoridad 

con  ese  disfraz! 
Alb.  ¡Que  estás  muy  feo,  nenito!  ¡Muy  feo! 

Emet.  ¿b'eo?...  ¿Yo  feo?...  ¡Ji,  ji,  ji!  (Finge  que  iiora.) 

Alb.  ¡No  llores!  ¡Llorando  estás  más  feo!...  ¡Ea;  si 

eres  bueno  jugaré  contigu! 
Emet.  (saltando.)  ¡Yo   quiero  juebarl...   ¡Yo  quiero 

juebar! 

(Sale  del  pabellón  sir  James.) 

James  \AoM  ¡Juanita  vestir  de  muñeca!   ¡Preciosa! 

\Aoh\  ¡Fes!  ¡Preciosa! 
Emet.  (¡Ya  pareció  el  peine!) 

James  \Aohl  ¡El  alcalde  ridículo! 

Alb.  ¡Mo!  ¡No!  ¡Ridículo  no!  ¡Ks  un  niño  llorón! 

Yo  abrazarle,  jugar  con  él  y  quererle  mocho. 
James  ¿Abrazarle  y  jugar   con  él?...    ¡Mí   vestirse 

también  niño  llorón!  \Aoh\  \Yesl  (Mutis  rápida 

pabellón.) 

Alb.  ¡Ahora  tú  y  yo  á  jugar! 

Emet.  (saltando.)  ¡Eso;  á  juebar,  á  juebar! 

Música 

Alb.  Las  chiquillas  revoltosas 

sólo  piensan  en  jugar. 
Emet  Como  que  hoy  el  jugueteo 

signo  es  de  precocidad. 
Alb.  Unas  juegan  con  el  aro, 

otras  juegan  con  bebés. 


—    46    — 

Emet.  Si  jugaras  lú  conmigo 

le  iba  á  hacer  un... 
Alb.  ¿Quéee?... 

EmeT  ¡Shuiii...!  (Semi  silbando.) 


Los  DOS  Corre,  corre,  corre 

niño  juguetón, 
matarile,  rile 
noatarilerón. 


Alb.  Aprendiendo  Geografía 

Serafín  con  Soledad. 
Emet.  Le  enseñaba  ella  el  Mar  Negro 

y  el  Estrecho  Gibraitar. 
Alb.  Las  Pirámides  de  Egipto 

el  muchacho  quiso  ver. 
Emet.  Y  ella,  amable  y  pizpireta, 

le  enseñó  una... 
Alb.  ¿Quéee?... 

Emet  ¡Shuiii...! 


Los  DOS  Corre,  corre,  corre,  etc. 


ESCENA  ULTIMA 

ALBERTO,  EMETERIO,  SÍR  JAMES,  un  OFICIAL  y  luego  TERESA, 

CARLOTA,  FERNANDO,     FRaIñCISQUITO,    el    GENERAL  REVOIL, 

ROQUE,    CLETO,    INVITADOS,    SOLDADOS    españoles    y  gente  del 

pueblo 

Hablado 

James  (saliendo  del  pabellón  y  vestido    como    Emeterio,    de 

niño  llorón,  montado  sobre    otro    palo   con  cabeza  de 

caballo.)  ¡Mí  estar  ya  niño  llorón!  ¡Mí  querer 
también  abrazar  Juanita!. . 

(Se  oye  dentro  el  estampido  de  varios  cañonazos  y  á 
poco  repetidas  descargas  de  fusilería  que  ya  no  cesan 
hasta  terminarse    la    obra.    También  se  oye  á  lo  lejos 


~    46   — 


Emet 
Ofic 


Emet 
Ofic 

Emet. 
James 

Alb. 


Fran 

Todos 

Roque 

Todos 

Ter. 

Todos 

Alb. 

Oen. 

Alb. 

Emet. 

James 

Cleto 

Gen. 

James 

Oen. 
Emet, 

Fer. 


confusos  gritos  de  vivas  y  mueras.  Emeterio  y  sir  Ja- 
mes escuchan  sorprendidos.) 

¿Eh?  ¿Qué  es  eso?... 

(Kntrando  violentamente  Dor.la  derecha  con  la  espada 

desnuda.)  ¡Traición,  mi  coronel!  ¡Nos  han  ven- 
dido!... 
¿Qué  ocurre? 

Que   los   españoles    acaban    de  entrar   en 
Mahón. 
¡Cielos! .. 
\Aoh\    ¡Llegar   momento  combatir!..,   ¡Viva 

Inglaterra!...  (Desnudando  su  sablecito.) 

¡No,  coronel!  ¡Llegó  el  momento  de  rendir- 
se! ¡Viva  España!... 

(Dentro  prosiguen  las  descargas  de  fusilería.  Por  la 
izquierda  enlran  Francisquito,  Roque,  Cleto,  Teresa, 
que  trae  una  bandera  española  en  la  mano,  Carlota, 
Fernando,  y  entre  un  grnpo  de  soldados  españoles  y 
gente  del  pueblo  con  armas,  el  General  Kevoil  rodeado 
de  un  grupo  de  oficiales  con  las  espadas  desnudas.  De 
la  casa,  salen  Invitadas  é  Invitados  vistiendo  diversos 
disfraces.) 

¡Viva  el  General  Revoil! 
¡Viva! 

¡V^iva  nuestro  libertador! 
¡Viva! 

¡Viva  España! 
¡Viva! 

Mi  general.  He  cumplido  mi  palabra.  Vues- 
tra es  la  ciudad. 

¡Sois  todo  un  valiente,  caballero  oficial!  ¡En 
nombre  del  rey  os  nombro  capitán! 
Gracias,  mi  general. 
¡Un  hombre!. .  ¡Era  un  hombre!... 
¡Juanita  ser  hombre!... 
¡Bien  03  ha  tomado  la  pelamienta!. . 
(a  sir  James.)  ¡Vuestra  espada,  coronel! 

(Entregándole  su  sable    de    hoja    de    lata.)    ¡Que  te 

come  la  caballa!... 
¡La  vuestra,  señor  alcalde!... 
(Entregándole  su  sable.)  ¡Tomad!  ¡Llevadla  ai 
museo!... 

(a  Terepa.)  Hemos  vcncido,  Teresa  mía.  Ma- 
ñana serás  mi  esposa. 


-.  47  — 

€ar.  ,jQué  oigo?...  ¡Infiel! 

Alb.  (Aparte  á  Carlota.)  ¡No  OS  preocupéis,  señora! 

¡Mañana  me  enseñaréis  la  gruta!...  (a  todos.) 

¡Viva  España!... 

Todos  ¡Viva!...  (xVIúsica.  En  el  balcóu  arrían  la  bandera  in- 

glesa, sustituyéndola  por  la  española.  Telón.) 


FIN    DE    LA    OPERETA 


COUPLETS  DE  CARLOTA 


-Se  dice  que  Moret  quiere  á  Romanones. 

— ¡Jamones! 
-Se  dice  que  Maura  viene  en  otoño. 

—  ¡Madroño! 
■Se  dice  que  á  La  Cierva  vamos  á  ver. 

— ¡Volver! 
■Abriéndonoslo  todo  poruña  vez. 


-A  Maura  que  de  neos  es  el  deleite. 

—  ¡Aceite! 

-Le  han  visto  haciendo  el  paso  en  las  procesiones. 

—  ¡Salmones! 

-Y  en  la  de  Viernes  Santo  con  contrición. 

—  ¡Frailón! 

-Nos  han  dicho  que  iba  con  un  pendón. 


A  Canalejas  dicen  que  el  clero  atufa. 

— ¡Rechufa! 
■Y  no  quiere  que  nadie  le  hable  en  latines. 

—  ¡Maitines! 

•Pues  ahora  está  hecho  un  taco  con  el  inglés. 

-  -¡Rediez! 

•Y  solo  dice  á  todo  Yes  veri  giles. 


-A  la  embajada  mora  que  no  hay  quien  h»  che. 

—  ¡Campeche! 
-Le  quien  enviar  nuevas  mahometana^. 

— ¡Barbianas! 
-Pues  quieren  los  moritos  al  parecer. 

— ¡  rener! 
Derecho  á  expansionarse  con  su  mujer. 


-Moret  quiere  cortarse  ya  la  coleta. 

— ¡Trompeta! 
-Al  ver  que  Romanones  salió  un  raarrajo. 

— ¡Badajo! 
-Y  cree  que  una  vez  hecha  la  amputación. 

— ¡Trombón! 
-Será  siempre  él  un  gallo  aunque  de  Morói 


■La  gran  plaza  de  Oriente  está  hecha  una  raina. 

— ¡Resina! 
-Pues  hay  cada  boquete  que  mete  miedo. 

—  (Torpedo! 
-Y  dicen  que  es  la  causa  de  tal  jollín. 

—¡Flautín! 
-Que  allí  bailó  Aguilera  un  garrotín. 


COUPLETS  DE  ALBERTO  Y  EMETERIO 


-  La  preciosa  Rosalía 
en  un  cine  anoche  entró. 
— Y  sencilla  é  inocente 
junto  a  un  chulo  se  sentó. 
— Apagáronse  las  luces; 
ella  comenzó  á  orritar. 
— Por  que  resultó  que  el  chulo 
le  tocaba  el... 

— ¿Quéee?... 
— ¡Shuiiil... 


— Ha  pintado  una  monjita 
un  querube  al  natural. 
— Y  embobada  lo  contempla 
toda  la  comunidad. 

—  A  unas  gusta  la  cabeza, 

á  otras  gusta  el  cuerpo  más. 

—  Y  á  la  madre  Celestina 
le  ha  gustado  la... 

— ¿Quéee?... 
¡Shuiii! .. 


— Celedonia,  mi  criada, 
es  una  calamidad. 
—  Por  que  se  le  van  los  ojos 
cuando  encuentra  aun  militar. 
— Los  de  á  pié  la  vuelven  loca, 
los  que  montan  mucho  más. 
— Y  aunque  no  lleven  galones 
nofaltándole"?... 

—¿Quéee?... 
—¡Shuiii!... 


—  En  España  el  jugueteo 
Qó  un  vicio  nacional. 

— Y  hay  señores  que  del  juego 
sacan  su  celebridad. 
— Romanones  de  la  taba; 
Maura  fué  del  moscardón. 

—  Y  Moret  jugando  al  burro 
por  el  rabo... 

— ^Quéee?.  . 
-¡Shuiii!... 


Precio:  UJiGi  peseta